Y deje de temer y aprendí a hacer

Camine agarrada de las manos, con mis deseos, pasiones y los bolsillos llenos de esperanza, deje los miedos atrás y empece a vivir como me dio la gana, me libere de mi y de los roles que me obligan a cumplir, ando con mi afro y mi sonrisa como adorno y aunque con vicisitudes. VIVO COMO QUIERO.


martes, 24 de agosto de 2010

La OMSA yo y mi otro yo

La OMSA yo y mi otro yo 



Los zapatos me apretaban, no aguantaba más el calor, el sudor, el cabello a penas recogido una ropa que dejaba poco a la imaginación, tres exámenes al desmontarme, un alboroto en la sangre.

Coqueteo veloz y malévolo en un OMSA, entre la multitud, bajo mis lentes oscuros veo el trasero de un pasajero común y corriente, vi ese lunar volando muy pegado al cuello de un apuesto joven de unos 21 años digno de ser mirado, no me conformo con mirarlo, avanzo, paso cerca tan cerca que nos sentimos el uno al otro, lo toco tan disimuladamente que ni mi observado pasajero se da cuenta, me quedo detrás de el y me dejo llevar por el movimiento de la OMSA que me lleva de izquierda a derecha, me acerco cada vez en medio de la multitud, el mal olor, siento su respiración, el roce lento pero sustancioso nos da mas intimidad, el, su lunar y su perfecto trasero me habían hecho olvidar mis exámenes , los zapatos, mis tensiones, miraba alrededor para disimular, pero mi mirada terminaba ahí en ese lunar que solo me provocaba lo malo, mis ojos me desobedecían y salía una risa orgánica de mis labios, mi cabeza empezaba a maquinar unas cosas, lo mire con ojos de hay de ti si te agarro. 

Claro que no podía tocar al joven, mi energía de lujuria puso en alerta al pasajero y sin mesura y descaro comenzó a mirarme y solo nos reíamos, la cuestión es que dejamos de disimular, mi imaginación estaba tan alta que ya hasta me había tragado su lunar, y estábamos intercambiando lenguas, ADN y estado civil, me imagine tantas cosas que me fui dejando llevar, era un lugar tan publico que me estaba sonrojando de la vergüenza, lo que el pasajero y yo empezábamos a sentir me encantaba, nos reíamos, nos acercábamos cada vez mas….

Asome mi cabezota por la ventanilla y la próxima era mi parada, deje a mi lindo y ardiente pasajero, su lunar y trasero y me desmonte.

Los zapatos dejaron de apretarme, me relajé por completo, sentía un calor diferente al de antes y este me gustaba, entre risas y suspiros, tome mis exámenes y volví a casa sin ninguna preocupación.


A veces no es tan malo el transporte público.


HISTORIA BASADA EN LA VIDA REAL

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