Y deje de temer y aprendí a hacer

Camine agarrada de las manos, con mis deseos, pasiones y los bolsillos llenos de esperanza, deje los miedos atrás y empece a vivir como me dio la gana, me libere de mi y de los roles que me obligan a cumplir, ando con mi afro y mi sonrisa como adorno y aunque con vicisitudes. VIVO COMO QUIERO.


sábado, 15 de noviembre de 2014

Y así, me convertí en lo que soy 1

Hace ya diez años que tomé una decisión muy importante en mi vida, siendo apenas adolescente sin saber nada de la vida, fui a ver una obra y quedé enamorada del teatro, dentro de mi terquedad y rebeldía adolescente, averigüe sobre escuelas que impartieran clases de teatro, pregunté, llamé, averigüe y de la ÚNICA que me entere y acudí fue la Escuela Nacional de Arte Dramático, con tan solo 15 años sin decir nada a nadie, fui y investigue todo lo que era necesario para inscribirse y así lo hice, estaba terminando yo mi último año de bachillerato y esa ha sido una de mis mejores decisiones hasta ahora, tuve clases con profesores estupendos, fuertes quien hasta me causaba miedo escuchar su voz, lloré muchas veces por pensar que no sería capaz de lograrlo, Uribe, Checo, Olguita, Nápoles, Claudio, Orestes, Lina, Vidal, Laura, Arturo, María, Radhames, Bienvenido, Ana Hilda, Pericles, Ernesto, si se me escapa alguno que me excuse pero ya han pasado muchos años, hay uno que dejo de ultimo porque para mí fue el más especial, mi querido Haffe el que inyectó en mi con su ejemplo la pasión por el teatro, ese ánimo, esa fuerza, ese contenido y entrega que el teatro requiere de cada intérprete, de cada persona que en él se interesa.  La Escuela de Arte Dramático me permitió crear amistades fuertes, firmes casi  fraternales, (Pasamos muchas cosas juntos en esa promoción). 


Examen de Direccion 

Monologo 3er año

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